¿Por qué no ganó Avatar?


La entrega de los premios Oscar estuvo, una vez más, marcada por una ideología proimperialista vestida de armamentismo. No de otra forma se explica que concursaran documentales antichinos y que la gran ganadora fuera una cinta que en el fondo justifica la invasión estadounidense a países como Iraq o Afganistán, presentando la historia de un "pobre chico" yaqui al que le entra el gusto por desactivar bombas cual deporte de aventura, curioso pasatiempo en el que se juega la vida. El discurso está bien dirigido, cual misil guiado por un dron, a los millones de aficionados de los juegos de video. El discurso del filme no cuestiona la peor y más escandalosa masacre de los últimos 50 años perpetrada por el más poderoso ejército del mundo contra un pueblo indefenso, cuyos derechos humanos han sido relegados al olvido. El filme ni se asoma a lo que realmente ocurre en Iraq, donde a diario mueren decenas de quienes los yanquis llaman "nativos", concepto bastante lejano a lo que consideran personas. Para ellos todo musulmán es un prospecto de terrorista y cualquiera que no sea estadounidense es sospechoso.
Con esa ideología es que el cine norteamericano hace tiempo nos bombardea, con películas en las que todos sus enemigos son unos zafados, unos psicópatas que quieren dominar el mundo. Esta ideología de cómic ha carcomido los sesos de generaciones de estadounidenses para quienes es completamente justificable invadir países "en nombre de la libertad", quimera que ni ellos mismos tienen en el mundo real, así haya que matar a centenas de miles de seres humanos, en su mayoría niños, mujeres, enfermos o ancianos. Esta alienación que alimenta a diario un aparato de medios que hubiera querido tener Goebbels, no les permite preguntarse: ¿Por qué todas las guerras "por la libertad" son en otros territorios y nunca en suelo estadounidense? Nadie les quiere mencionar que Iraq o Venezuela son ricos en Petróleo. Es buen negocio el discurso de musulamnes locos que ponen bombas en su propio país, las cuales las desactiva este nuevo "héroe" merecedor de los premios de la Academia.
Por otro lado está "Avatar", filme  que pone en relieve lo absurso de provocar guerras para adueñarse de recursos naturales ajenos. "Avatar", además de su aporte cinematográfico, tiene un discurso ecologista, que destaca la importacia de desarrollar civilizaciones en equilibrio con la naturaleza, como lo hacen los na-vi. Este discurso, sumado a la belleza de imágenes y una historia fantástica, es lo que ha hecho que millones de seres humanos le den su respaldo convirtiéndolo en uno de los filmes más taquilleros de la historia.
Sin embargo, los mandamases de Hollywood se mantienen en sus trece. Tuvieron la oportunidad de dar giro ideológico. Pero sacaron la garra y premiaron el guerrerismo distrazado de un loco desarmabombas, en el que el enemigo siempre es una banda de islamitas psicópatas y los que más sufren son sus "kids" en el frente de batalla.
Felizmente en el resto del planeta hay más na-vi de lo que se imaginan.