Bastardos sin gloria

Sólo Quentin Tarantino podía ofrecernos una hilarante historia entre el western y el comic con su acostumbrada dosis de sangre a borbotones y fusión de géneros, como ya lo había mostrado en “Pulp Fiction” o “Kill Bill”. Esta vez nos ubica en la II Guerra Mundial, donde un pelotón de soldados judíos se dedica a coleccionar las cabelleras de cuanto alemán se les cruce en su camino, al mismo estilo de los guerreros indios norteamericanos. Comanda a esta singular compañía, a la que la conocen como "The Basterd´s" (Los cabrones), el teniente Aldo Raine "El Apache" (Brad Pitt), un montañés ex contrabandista de licor que no tiene el menor escrúpulo en eliminar al enemigo con el apoyo de veteranos en la vendetta y la matanza y cuando deja libre a alguien lo hace marcándole una esvástica en la frente. Tiene como contraparte al coronel Hans Landa (Christopher Waltz), un detectivesco miembro de la Gestapo que hizo fama como "Cazador de judíos". Toda la acción se produce en la Francia antes del desembarco de Normandía. Una niña llamada Shosanna (Melanie Laurent), a la que Landa dejó escapar cuando masacró a su familia, se hace de un teatro parisino y por esas cosas de la vida conoce a un "héroe" nazi que ha matado 300 aliados y es el protagonista de su propia película, nada menos que la ópera prima del "nuevo cine alemán", quien induce a Goebbels a hacer el estreno en ese lugar, al cual van a asistir también Goering, Borman y todo el alto mando nazi. Los bastardos, en complicidad con la actriz alemana Bridget Von Hammersmark (Diane Kruger), una agente secreta que trabaja para los aliados, planean una misión que hará caer a los líderes del Tercer Reich en dicha función. Es entonces cuando ocurren los imprevistos clásicos de Tarantino. La primera parte de la misión termina en un sangriento tiroteo en un bar ubicado en un sótano que tiene una sola salida. Por una parte, Sushane ha planeado, con el apoyo de su amante negro, incediar el local con todos los alemanes encerrados adentro. Y, por otro lado, Hitler decide ir al estreno... Son destacables las actuaciones de Brad Pitt y Christopher Waltz, quienes dan el toque hiperrealista preciso a sus controvertidos personajes, lo cual salva algunas inconsistencias finales del argumento. Es una cinta que los cinéfilos no pueden perdérsela, menos los seguidores de este genio de la cinematografía contemporánea.

Publicado en el diario Nuevo Día.