A pocas horas de Lima está el Callejón de Huaylas, pasando la ciudad de Barranca y desviándonos por Pativilca, poco antes de llegar a la fortaleza inca de Paramonga. A hora y media de este desvío, por una carretera asfaltada se empieza recorrer un valle andino de indescriptible verdor, cumbres nevadas flanquean el discurrir del río Santa, el más caudaloso del Perú.
Son dos cordilleras. Al oeste está la Cordillera Negra, con cumbres sin nieve, y en el sector oriental se yergue la Cordillera Blanca que tiene un centenar de cumbres nevadas, como el Huascarán (6,768 metros de altura), el mayor nevado del Perú y el Alpamayo (5,947 msnm), considerado como la montaña más bella del mundo.
Entre espléndidos parajes naturales los deportistas extremos encuentran excitantes desafíos a su destreza. Andinismo, trekking, canotaje, escalada, parapente, ciclismo de montaña, hasta esquí, son algunas de las actividades que se puede disfrutar.
A lo largo del serpenteante río Santa hay un conjunto de pueblos que, a pesar de compartir un mismo espacio geográfico, muestran características propias. Desde su nacimiento en la laguna Conococha, recorremos bellas ciudades andinas, como Recuay, Huaraz, Carhuaz, Yungay y Caraz.
Si bien este hermoso lugar fue sacudido por un violento terremoto el 31 de mayo de 1970, aún conserva el encanto andino de antaño.
Recuay tiene un estilo colonial de añejas casonas intercaladas con edificaciones sencillas, paredes de barro y techos de tejas. Posee las aguas minerales y termales de Conococha, Ucuschaca, Pachacoto, Pumapampa, Burgos y Utuco, además de las lagunas Querococha y Conococha. Su centro urbano se caracteriza por callecitas empinadas. En sus alrededores se puede visitar los centros arqueológicos de Pumacahuara, Jirash, Tayapunta y Pueblo Viejo, donde se han encontrado asombrosos restos de cerámica y litoesculturas.
En sus límites se encuentra un magnífico bosque de Puyas de Raimondi, la inflorescencia más grande del mundo, la gruta de San Francisco, una formación geológica de roca volcánica con hermosas estalactitas y el nevado Pastoruri, la cumbre más accesible del Parque Nacional Huascarán.
Huaraz es ciudad más importante del Callejón de Huaylas. Es el punto estratégico para los viajeros que recorren las cordilleras más visitadas del Perú. Es una ciudad hasta cierto punto atípica, puesto que sus viviendas y demás edificaciones no presentan las líneas ni los rasgos arquitectónicos que caracterizan a las localidades de la zona andina del Perú. Esta peculiar geografía urbana empezó a configurarse después del terremoto de 1970, que destruyó las viejas construcciones de adobe de la capital ancashina. El nuevo Huaraz, sin edificaciones de adobe ni tejas coloradas, tiene una modernidad costeña. En la actualidad, sólo la calle José Olaya del barrio de La Soledad mantiene su antiguo cariz.
Desde aquí se puede apreciar los nueve grandes nevados de la cordillera Blanca. También tenemos en la misma ciudad el Museo Arqueológico de Ancash y el santuario del Señor de la Soledad, patrón de Huaraz.
Se recomienda conocer, en las afueras de la ciudad, Waullac, sitio arqueológico preincaico con cinco estructuras de piedra semejantes a nichos, Willcahuaín, templo preincaico con diversas plataformas sobrepuestas y una red de galerías internas, y Monterrey, pequeña y primorosa localidad famosa por sus baños termales, perfectos para aliviar el cansancio.
A 34 kilómetros al norte tenemos la ciudad de Carhuaz, que mantiene su corte hispánico y colonial. A 8 kilómetros al sur, se encuentra la población de Macará, de donde parte un camino carretero de 4 kilómetros que conduce a las aguas medicinales de Chancos, llamadas la "fuente de la juventud".
Carhuaz, es un sencillo pueblo enmarcado por hermosos paisajes que son un regalo de la naturaleza. Muestra la estructura tradicional de las villas coloniales de la sierra peruana. No se puede evitar el probar sus famosos helados, perfectos para el clima agradable y templado del lugar.
Otros atractivos carhuacinos son el complejo arqueológico Joncopampa, el abra espectacular de Punta Olímpica, con un excelente panorama de los nevados de la cordillera Blanca y las lagunas del Callejón de Huaylas, los colosos cordilleranos Hualcán y Copa, de más de 6,000 de altura, y la pampa de Shonguil, donde hay cascadas, pinturas rupestres y vestigios arqueológicos.
Considerada como la "Joya del Callejón de Huaylas", por la hermosura de su paisaje y la pujanza de su gente, la ciudad de Yungay está a 58 kilómetros al norte de Huaraz. Desde aquí se aprecia la cara sur del nevado Huascarán y sus 6,768 metros de altura en todo su esplendor. Las expediciones al nevado comienzan en el pueblo de Musho, con una caminata de 3 días hasta el glaciar Raimondi, punto utilizado como campamento. La travesía dura de 7 a 8 días, dependiendo de las condiciones climatológicas.
Este magnífico nevado es el atractivo principal del Parque Nacional Huascarán, un área protegida de 340 mil hectáreas, con impresinante fauna y flora, en la que se busca preservar la riqueza de la región.
También están en Yungay las lagunas aguas verdes de LLanganuco (Chinancocha o Orcococha) y la cueva de Guitarreros.
El último pueblo es Caraz, rodeado por los nevados Huandoy (6,395 msnm), Santa Cruz (6,259 msnm) y Alpamayo (6,120 msnm). Esta tierra es famosa por la calidad de sus dulces de fruta, conocidos como "cuarteados", y su manjar blanco (dulce de leche). La laguna Parón, que refleja las cumbres nevadas, y el cañón del Pato, donde las cordilleras Negra y Blanca sólo están separadas por un espacio de cinco metros, son sus mayores atractivos.
Así es el Callejón de Huaylas, maravilla natural que los deportistas extremos no dejan de recorrer.
* Publicado en el semanario Nuevo Día No.4

